En mi experiencia una de las mejores maneras de aprender un tema específico es investigando, organizando y construyendo tu propio marco personal de información con recursos, herramientas y experiencias alrededor del tema.
Cuando pasamos de memorizar un contenido que se nos da predeterminado a coleccionar nuestro propio temario según nuestros intereses, nos sumergimos en una actividad de exploración personal, descubrimiento y comprensión desde el inicio, que sin duda resulta en un aprendizaje muy efectivo.
Un buen libro de texto (en papel, digital o interactivo) puede seguir siendo el punto de partida para aprender un tema en el aula, pero en ningún caso la exploración de información debería quedar limitada aquí. Los estudiantes deben aprender a aprender. La web es un enorme repositorio de recursos y artefactos de información y es imprescindible cada vez más que los estudiantes sepan encontrar, sintetizar, filtrar, compartir y construir a partir de información que en el mundo real no se encontrará reunida en un solo lugar, ni un solo documento, ni en un solo formato.
Para aprender a separar el grano de la paja, los estudiantes deberían participar activamente en un proceso de curación digital junto con el profesor. La curación digital se refiere a la selección, desestimación y colección de información digital que otros han producido (artículos, tuits, fotos, documentos, videos, podcasts, etc) alrededor de un tópico específico. Es el tipo de trabajo que un bibliotecario viene realizando durante años.
Como consecuencia de esta permanente curación, el alumno acaba aprendiendo un tema y está más preparado para la creación de un trabajo propio o en colaboración con sus compañeros. Además el alumno desarrolla el pensamiento crítico y un hábito de aprendizaje permanente y contextualizado para el resto de su vida. El profesor se convierte dentro de este proceso de curación en un experto guía y compañero de exploración.
Docentes y estudiantes están adoptando la curación de contenido educativo en el aula para: