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Discursos del Doctor Manuel Reyes Barcos, Director Decano

Acto Solemne de Grado
Junio 2008


Ya esta. Ya lo han conseguido. Aquella ilusión que tenían en el 2003 y que parecía tan lejana, se ha hecho al fin realidad.

En este día grandioso, pensamos que han pasado los mejores años de nuestras vidas: los de estudiante universitario. Confío en que los hayan aprovechado para equiparse con los mejores conocimientos que les permitirán, a partir de ahora, comenzar su camino de profesionales de la educación.

Ustedes, al igual que casi todos los de mi generación tenemos una formación que viene de la escuela primaria del estado, del liceo oficial y de la Universidad pública, hemos recibido una influencia indeleble de profesores que nos educaron, que nos enseñaron los fundamentos de nuestro desarrollo personal, y a ser personas, cosa que tenemos que hacer prevalecer en nuestro diario quehacer en las aulas.

Quienes tuvimos la vocación de estudiar pedagogía debemos tener presente que además de ser formadores somos transformadores y modelos a seguir, formar no es solamente entrenar a nuestros alumnos para que aprendan sumas, restas, ortografía o geografía. Formar significa construir un alma disciplinada al servicio de los más altos intereses del país.

Hoy, más que entregar conocimiento, el profesor debe ser un conductor de la búsqueda por parte de los jóvenes, hoy más que nunca, más que antes, debe ser un formador de vocaciones y debe ser una persona capaz de orientar a aquel niño que busca respuestas a sus preguntas.

La UPEL los ha preparado buscando en ustedes la excelencia y la innovación, de eso, estoy seguro, estoy convencido de que serán ejemplo vivo del prestigio de esta Universidad.

Pero para llevar adelante esta tarea se requiere tener presente, algunas consideraciones: no pierdan su espíritu universitario, eso significa no pensar que por fin han terminado de estudiar, si alguno o alguna ha tenido ese pensamiento, aléjenlo de su mente, pues si dejan de estudiar y progresar en sus conocimientos, se irán quedando intelectualmente anquilosados y eso es fatal para su progreso personal y profesional. Es cierto, ya no tendrán la exigencia de afrontar exámenes y obtener unas calificaciones, pero su sentido de la responsabilidad los tiene que empujar a desear mejorar su nivel de conocimiento. Por eso, no deben dejar de dedicar tiempo a realizar actividades que mantengan en actualización permanente sus conocimientos.

Pásenla bien, haciendo el trabajo que les gusta y que encima le pagarán por ello, pues cuando disfrutas con tu trabajo, pones todo tu empeño en hacerlo lo mejor posible, y eso, sin que se den cuenta, va siendo captado por quienes tienen que valorar su trabajo, que lo normal es que lo aprecien, y te asignen responsabilidades que te van haciendo madurar en el campo profesional.

Estén siempre dispuestos a aprender y emprender cualquier tarea que se les encomiende, por pequeña que sea, afróntenla con fortaleza, que es una virtud muy útil en la vida, es decir, no sean blandengues, quejosos o algo que se les parezca. Las cosas que valen la pena en la vida cuestan trabajo y esfuerzo.

Son muy jóvenes. No permitan que el mundo de los desencantados les arranque sus ideales más nobles, si a los veintipocos o veintimuchos años se dejan arrastrar por el resentimiento de quienes se ríen de estos ideales, ya estarán perdiendo uno de los principales tesoros de la juventud: las ansias por alcanzar metas elevadas, altruistas, y por tanto, ilusorias.

Aprendan de todo, tengan auténtica curiosidad intelectual por conocer; cuanto más mejor, todo lo relacionado con su profesión, no se quieran pasar de vivos aparentando que saben mucho, sean sencillos, reconozcan cuando hay algo que no saben y pregunten a los que saben, acepten sus errores y aprendan de ellos. No dejen pasar las oportunidades por vergüenza o timidez. Sus supervisores valoraron su interés.

Sean leales y sinceros, que las personas con las que se relacionan en su trabajo sepan que pueden confiar en ustedes, en su sinceridad y honestidad, lo que tengan que decir díganlo, sin agresividad, con el mayor espíritu constructivo con ánimo de resolver no de empeorar.

Como dije al principio, ustedes piensan que han terminado los mejores años de su vida, ahora empiezan otros mejores años, los de la vida profesional, en los que van a tener experiencia positivas y negativas, de las que tendrán que aprender para vivir luego y dar continuidad a esos mejores años de su vida, los que representarán su afirmación y consolidación profesional, que los llevarán a la madurez que les permitirá desarrollar en profundidad los proyectos más ilusorios y tendrán que afrontar muchas responsabilidades.

Vivan su vida profesional y personal, saboreando cada fase como la mejor de su vida, aunque la verdad eso tiene un problema: serán tan felices que la vida pasará de prisa, pero llegarán a la madurez sintiéndose lleno por dentro y con la sencilla satisfacción de haber intentado hacer las cosas lo mejor posible.

Quería transmitirles esto, porque creo que para los profesores un minuto de celebración debe ser siempre un minuto de compromiso hacia el futuro. Nosotros hemos sido por vocación formados para mirar hacia el futuro, no para mirar hacia el pasado porque estamos formando gente, niños y jóvenes para el mañana y como esta es nuestra vocación, nuestro sentimiento, nuestro corazón, es importante preguntarnos qué va a pasar con la educación venezolana del mañana. Cuando celebramos un día tan importante como éste, en que recibimos nuestro título de profesores, es importante exigirnos que haya una respuesta a lo que vamos a hacer con la educación en nuestro país para llegar a la Venezuela de crecimiento, de equidad, de expansión, y de presencia internacional.

Los niños y jóvenes merecen una educación de calidad y por lo tanto se requiere compromiso de ustedes, que el recuerdo de este día y estas palabras les acompañen siempre.

Les deseo lo mejor del mundo, que tengan feliz noche y que esta sea de compromiso y mirada futura.

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Acto Solemne de Grado
Mayo 2006


Llamamos educación a la forma de preparar a las personas para su desempeño en la vida.

La pregunta que les hago es, si eso es todo lo que significa para nosotros la Educación, es que acaso no hay algo más importante, más trascendente, más valioso que una simple preparación para educar personas. Es una pregunta lúcida que vale la pena discutir en esta ceremonia de graduación en la cual nuevos profesionales culminan una etapa; y en la que todos esperan que el Decano entregue una última clase.

En verdad, la Educación es más que un Proyecto material con uso directo productivo. Es una forma de transmitir valores y conocimientos para perfeccionar, buscar la verdad, preparar a las nuevas generaciones en forma integral. El esfuerzo de educar va mucho más allá del empeño de instruir, en donde la concentración del trabajo formativo se da en las cuestiones meramente instrumentales, acotadas a su uso específico, sin tiempo para mirar al mundo, para copiar conductas, para emular acciones válidas y necesarias.

Educar, más que instruir es algo que debe mencionarse claramente en los días en que la competencia universitaria hace que cualquier tipo de institución de instrucción superior pueda llamarse Universidad. La formación educativa de la Universidad tiene que ver con las vivencias y el contacto entre maestros y alumnos, más allá de la pura instrucción. La formación integral de un individuo requiere transmisión de valores que son importantes en el caso de un profesional, creo que lo que distingue de verdad a una Universidad, no es el contenido específico de los conocimientos impartidos, los detalles técnicos, las lecturas, los modelos y las formas de enfrentar ciertos problemas sino que eduque adecuadamente.

Pero la Educación, como he dicho, va más allá, por una parte, porque implica la entrega de valores y el desarrollo de principios éticos, sólidos e inconmovibles. Eso se logra sólo con el ejemplo de maestros convencidos de su misión y capaces de proyectarse en la vida de futuras generaciones, y por otra porque la universidad necesitan crear conocimiento nuevo, vaciar su experiencia formativa y el conocimiento del campo profesional para generar ideas nuevas, formas distintas de enfrentar los problemas, soluciones diversas y modelos alternativos.

Ustedes, graduandos han sido sometidos a una educación integral, fuerte con perspectiva, con profunda interacción.

Hoy se alejan, pero hemos sido nosotros los que hemos hecho una inversión en ustedes, en lo que representan, en lo que valen y proyectan para la sociedad Venezolana; en los sacrificios que ustedes y sus familias han hecho, como también nuestros desvelos por darles la mejor educación posible, como corresponde a una gran Universidad como es la UPEL.

Ingresaron hace cinco años, algunos unos pocos más, por la puerta grande de este pedagógico, hoy abierta a la presencia de las ideas y a la inteligencia joven y más vieja. Algunos eran todavía niños, como asustados queriendo iniciar una aventura de conocimiento en las todavía desconocidas disciplinas universitarias. De nuestra mano han caminado muchos períodos académicos, muchos cursos, muchos exámenes y pruebas de todo tipo. Han sido tan hijos nuestros como de nuestros padres. Ustedes han navegado por mares tranquilos y tormentas impredecibles; han sabido enfrentar los zarpazos, se ha acercado el espíritu…………….y vuestra mente de niños asustados, ha ido cambiando a la de jóvenes maduros, en el fondo, sin embargo, son los mismos frente al salto que hoy dan hacia fuera.

Han ido de nuestra mano por la senda de una formación específica y general que ha sido exigente. Les hemos enseñando a sortear los arrecifes; los hemos hecho llegar a playa segura; les hemos dado el mejor ejemplo que pudimos para asegurarles siempre un buen navegar; los hemos puestos en contacto con la nueva navegación, los nuevos instrumentos, para convertirlos en marineras y marineros capaces de navegar por si solos, orgullosos frente a tanto barco pequeño que quedan a la deriva irremediablemente.

Lamentablemente, no podemos asegurarles un destino definitivo. En los días de un mundo globalizado e la modernización permanente, de la continua revolución comunicacional e informacional, ustedes tendrán que volver para hacer preguntas a sus viejos, y algunos jóvenes, profesores, por los nuevos arrecifes, los nuevos problemas, las nuevas técnicas de navegación en la vida y en la profesión. No hay nadie que pueda irse de la Universidad para siempre…..tiene que volver, por tanto, los actos como éste han pasado a ser la culminación de una etapa, el salto a un nuevo escenario pero jamás un adiós definitivo, ni nada parecido a lo que se nos decía en el pasado lejano, en las graduaciones de mi generación. Tendrán que volver, a lo que quizás han odiado o amado intensamente.

La planificación, la evaluación, la estadística o cualquier otra asignatura.

Queridos graduandos: no creo que el alejamiento hoy de ustedes no nos causa pena; uno se acostumbra a los hijos que pasan por nuestras aulas, a ver las caras de ustedes, en el patio, en la cantina, escuchar sus risas juveniles, o de compartir muchas veces con ustedes las penas, al saludo solidario a la protesta justa o injusta……………pero no se van en verdad se quedan con nosotros aquí en el Alma Mater inmortal. El Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez.

Ustedes se han hecho hijos de este pedagógico y de esta Universidad como todos nosotros, y por eso tienen que compartir ahora sus preocupaciones, sus proyecciones, las tareas institucionales no pueden dejar olvidada el Alma Mater, como hijos de ella, que los acogió con los brazos abiertos para entregarles los instrumentos para luchar en la vida.

El Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez, grande y fecundo al cual desde hoy bautizaremos “La casa donde se cobija el corazón y la mente”. Este pedagógico de Miranda que sufre y ríe, crece y se aminora cambia con el tiempo, pero siempre sigue adelante.

Los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres, dijo Marck Bloch. Ustedes han sido entrenados para ir más allá de nosotros. La capacidad que hemos inspirado en ustedes consiste en asimilar los tiempos nuevos, los cambios impredecibles. El navegar por mares cambiantes y en otras dimensiones impensadas, intranquilas, que requieren de la recia mano del bien entrenado. Han sido formados para parecerse más a ese tiempo que a nosotros, porque la historia progresa, la sociedad progresa, Venezuela progresa. Se van en un momento crucial, habrán muchas preguntas más adelante, pero estaremos aquí, para aprender junto con ustedes, los nuevos mapas de ruta, las nuevas estrategias……………….y podremos responder inquietudes, volverlos a tomar de la mano, para descubrir juntos la forma de derrotar los obstáculos.

El himno de la Universidad, que no todos ustedes se saben, dice “que una viva lección de esperanza brote siempre del pecho jovial para hacer con arcilla de espíritu nuestro pueblo inmortal” y ese debe ser nuestra esencia como maestros, brindar esperanza. La vida es esperanza, hoy más que nunca ustedes deben ser un hecho permanente en la vida de sus alumnos.

Queridos egresados, hasta pronto. El mensaje de amor por este pedagógico, por los que nos ha dado a todos, por lo que dará a los hijos y nietos de ustedes y a las próximas generaciones: Una educación de verdad, una formación de verdad, para formar mujeres y hombres de verdad.

Gracias, por ser tan buenos hijos. La despedida del final es un sentido, un profundo hasta pronto…..vuelvan luego, hay muchas lecciones que todavía tendremos que repasar juntos.

“Aquel que conquista a otros es fuerte, aquel que se conquista a si mismo………es poderoso” sean pues poderosos.

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Acto Solemne de Grado
Promoción Teresa de La Parra Sanojo
Viernes 28-10-05


Asstir a los Actos Solemnes de grado es una de las responsabilidades que me corresponde cumplir como Decano, y debo confesar que me gusta hacerlo por diversas razones, desde luego es mí Instituto, pero más importante, es un placer estar en ceremonias como ésta en la cual se gradúan un número sustantivo de personas de la misma Universidad, donde yo hace muchos años me gradúe verlos a todos Ustedes de Toga y Birrete me satisface, pero más me enorgullece sentir que llevan por dentro los colores de su Universidad, porque aquí hay una adscripción clara, sistemática y definida, por y con ella, eso es lo que siempre transmitimos a nuestros alumnos.

Y hoy lo expreso a los egresados y es, por cierto muy decoroso para la Institución y una fuente de entusiasmo para sus autoridades, sus profesores, sus familiares y amigos ver en este auditorio toda la alegría y optimismo que se refleja en el brillo de sus ojos.

“Antes de la caída se eleva el Corazón del Hombre, y la humildad precede al honor o la gloría”.

Este proverbio bíblico, expresa el inmenso regocijo de todos los aquí presentes, por el logro alcanzado por Ustedes, integrantes de esta promoción de profesores.

Hoy, 28 de Octubre de 2005, ustedes concluyen una historia. Historia que comenzó hace algunos años, cuando llenaban planillas para optar a una profesión y por destino y vocación, llegaron un día a este Instituto, independientemente del lugar, Nueva Cúa, Río Chico o La Urbina, iniciando de esta manera su ascenso hacía la meta que hoy alcanzan.

Desde ese entonces comenzaron a transitar un arduo camino por lograr salir, para poder cambiar el prefijo bachiller por el de profesor, ese camino estuvo lleno de momentos que los marcaron e impactaron; que también les fortalecieron como personas, les ayudaron a que se formaran como profesionales y a que compartieran con sus compañeros y amigos su felicidad por todos los éxitos que alcanzaban cada vez que culminaban un periodo académico.

Seguros estamos que el sueño de verse vestidos de Toga y Birrete, los invadía y alimentaba la fuerza que los conduciría victoriosos al final de la Jornada.

En esta fecha, de significado trascendental para cada uno de ustedes, la suntuosidad de este auditorio, lleno de recuerdos de muchos graduados y como hoy les toca, de graduandos, se viste de gala para celebrar un anhelado sueño, ustedes, hasta hoy estudiantes del Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez, serán bien llamados egresados de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador.

No sólo se gradúan de profesores, sino también de hombres y mujeres que con afán y perseverancia han sufrido una transformación social y personal, donde todos se prepararon, trabajaron arduamente y aprendieron de sus derrotas y fracasos, para alcanzar un peldaño más en la vida.

Hombres y mujeres que han comprendido lo que significa “La Vocación de Servicio” demostrando una vez más que la consecución de un ser humano único, amplio y solidario se logra con el fruto de nuestro esfuerzo y tenacidad.

Vivieron, una historia que llegando a su final les permite recordar, alegrarse y sentir nostalgia. Este éxito que hoy nos reúne, no lo deben solamente a su desempeño como estudiantes, en ese caminar también tenemos que reconocer con el más profundo y sincero de los agradecimientos, sin mezquindad, el invalorable apoyo que nos brindaron de manera mancomunada, muchas personas quienes en diversas circunstancias les brindaron su presencia y estímulo, y hoy contemplan los frutos de su palabra amiga o de su regaño oportuno permitiéndoles llegar a este dichoso momento, observen a sus familiares, amigos y profesores, a ellos también les brillan los ojos como ustedes en este momento no pueden hacerlo, una vez más los apoyaré, mil gracias, hermanos, novias, esposos, hijos, profesores, amigos y compañeros por estar día a día con nosotros, compartiendo las alegrías y contradicciones que se cruzaron en el camino y en diversas ocasiones se vieron limitados y sacrificados en nuestra atención y tiempo. Gracias por su tolerancia y paciencia.

De manera muy sentida y especial a todas aquellas personas queridas que emprendieron su viaje hacia la eternidad, ellos nos acompañan aquí en este día.


Gracias a esos seres, quienes siendo instrumentos de Dios nos dieron la vida y nos sembraron la semilla del amor, del aprendizaje y la superación NUESTROS PADRES, seres incondicionales e inmensurables a quienes les estaremos agradecidos, sabemos que en donde quiera que se encuentren sus corazones palpitan de emoción por este acto, nuestro triunfo les pertenece.


Es nuestra gran Nación, Venezuela, quien debe recibir otro gran agradecimiento por la oportunidad de formar parte de la Universidad de los Maestros, la Universidad Pedagógica Experimental Libertador.


Poco a poco y sin darse cuenta, este Instituto, Núcleo de la Universidad, que al principio les parecía un poco extraño, les fue absorbiendo y pronto llegaron a ser los muchachos del “SISO”, los que invadían desde las 7:00 de la mañana del día lunes hasta la tarde o noche del día viernes y para algunos también los sábados, los pasillos, aulas y cualquier otro espacio, y así, se fueron llenando de vivencias reflejadas en momentos de espera, de nerviosismo, angustias, desesperación, tristeza y lagrimas. Momentos de éxitos que se traducían en risas de alegría, paz y tranquilidad, pero sobre todo la inolvidable experiencia de adquirir mucha paciencia en los momentos más difíciles.


¿Quién podrá olvidar aquel instante en que la planificación no se adaptó a lo requerido y tuvo que repetirla?, y después de repetirla el profesor aún no la revisó o una infinidad de vivencias que a cada uno de ustedes les sucedió, pasaríamos horas quizás días contándolas.

Esta promoción se enaltece con su epónimo Teresa De La Parra Sanojo, quién realza la sensibilidad de la mujer, reivindicándola; la mujer que con su pluma estaba llamada a sensibilizar la naturaleza humana.

Por último, quiero expresar que nosotros como Universidad estamos tranquilos mirando el futuro, porque tenemos esa capacidad de mirar hacía atrás y así potenciar la mirada hacia adelante, no tenemos que competir con nadie, porque nuestra competencia se basa en la calidad de lo que hacemos y en la convicción de lo que creemos, por eso esta graduación también debe ser un minuto para reflexionar sobre que dejamos nosotros a ella.

Es muy importante que ustedes como egresados no olviden nunca que siguen perteneciendo a esta Casa. Esta casa no es como otras, ave de paso. En este casa se deja el corazón y el espíritu, porque aquí quedan depositadas las ideas, las inquietudes, los compromisos de todos ustedes y los nuestros, hechos uno solo: buscar lo mejor para la nación, porque esta es una Universidad que mantendrá el mejor nivel y seguirá siendo referente académico para el desarrollo del país. Ustedes son, han sido y serán parte importante de ella.

Nuestro himno que escucharemos luego, dice “que esa obra gloriosa proclamen las montañas, los llanos y el mar cuando en voz de los vientos exclamen: educar, educar, educar”, porque nosotros educamos, y esa obra tenemos que proyectarla para orgullo de nuestra Universidad, porque aquí esta nuestro corazón, fuerte y potente para hacerlo.

Personalmente y en nombre de la Universidad Pedagógica, les deseo el mayor de los éxitos. No olviden que a partir de ahora sus actuaciones como profesionales, sus aciertos y sus errores llevan el sello de la institución que los ha formado, tenemos la seguridad de que volverán a nosotros, como debe ser en una gran universidad, los estaremos esperando, mientras vuelven, que les vaya bien y que tengan todo el éxito que ustedes se merecen.

Gracias.

Manuel Reyes Barcos

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Acto Solemne de Grado
Promoción Doña Luisa Cáceres de Arismendi
30 de julio 2004


Entre las muchas responsabilidades que tiene un Decano, existen dos que son particularmente relevantes. La primera, es la de darle la bienvenida a los nuevos estudiantes; la segunda, es despedir a quienes se gradúan, de esta manera el Decano logra tener una visión bien cercana de la actividad fundamental de la institución: el continuo caudal de personas que entran y salen del Pedagógico con el único objetivo de poder graduarse como Maestros.


Recibir a los nuevos estudiantes es para mi un placer y un deber, ya que me permite orientarlos en relación con el camino que deben transitar, de igual manera, me toca indicarles cuáles son sus responsabilidades, deberes y derechos que tienen que cumplir y exigir. Ambas cosas son necesarias, las instituciones funcionan cuando logran alcanzar el difícil y preciado equilibrio entre las normas y los deberes, pero también cuando fomenta en sus miembros la satisfacción de pertenecer a ella, cuando permite que nos sintamos identificados con sus metas, objetivos, estilos de funcionamiento y características particulares de sus integrantes, en otras palabras, cuando se logra que todos y cada uno nos sintamos orgullosos de pertenecer a la institución de lo que somos parte, en nuestro caso el Pedagógico de Miranda.


Ahora bien, este momento que hoy vivimos termina siendo muy especial para cualquier Decano de una institución de formación docente, además del esfuerzo realizado por largos años de servicio, constituye la demostración a la sociedad de que somos capaces de lograr nuestras metas es enorme la satisfacción de ver que muchos de ustedes a pesar de los sacrificios han podido lograr un muy importante triunfo: graduarse como docentes. Cada semestre realizamos estos actos y además de la alegría que se siente, siempre repetimos que esto no es una despedida, es tan sólo una etapa más del camino. A partir de este momento la Universidad asume un compromiso distinto con ustedes y, de igual manera, ustedes reafirman un compromiso con esta que fue su casa de estudios.


La misión de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, lo he dicho tantas veces, es de carácter Nacional y Público, es una institución creada para servir al país y ha pretendido hacerlo así a lo largo de toda su historia. Esta Universidad es depositaria de una larga e importante tradición, que es parte de nuestra historia y de nuestros sentimientos. Es por ello que necesita continuamente hablarle al futuro, y la manera más expedita de hacerlo es hablándole a los niños y a los jóvenes, y por eso, en este sentido, tan trascendente, esta universidad ha logrado mantener un rol activo como líder en la formación de Docentes en el país.


Nosotros los docentes hemos sido parte importante de la historia de nuestro país, muchos son los nombres que podemos mencionar, personas que han logrado ser desde Presidentes de la República hasta abnegados maestros y héroes en sus comunidades. Son estas razones que nos hacen mostrarnos orgullosos de haber decidido convertirnos en docentes.

Enseñar es una profesión universal que todo el mundo ejerce: Los padres enseñan a sus hijos, los patrones enseñan a sus empleados y los maestros debemos enseñar a nuestros alumnos.

Este título que hoy reciben es la calificación que los autoriza para formar, háganlo, inspirados en una filosofía que considere al hombre como un fin en sí mismo. Enseñen entendiendo, que más importante que lo que enseñan es la forma como lo harán.

Este Acto, sirve para rubricar definitivamente el compromiso que esta Universidad debe tener con la formación de Maestros, compromiso que tiene que ver con su misión, con su pertinencia a los tiempos del país, lo cual no es una tarea sencilla, en medio de los caldeados debates que invaden el ambiente que nos envuelve. En la situación que conocemos de la Educación Nacional, no es fácil ser Docente, no es fácil porque no existe reconocimiento adecuado, porque hay un deterioro persistente del sistema educativo, porque hoy educar significa ponerle precio a todo, porque estamos en un mundo en el que la violencia, la confrontación y el materialismo parece invadirlo todo, pero justamente por todo esto, creo que Ustedes quienes hoy se gradúan de profesores tienen una misión todavía más importante y trascendente en este espíritu de contribuir al desarrollo del país.

Yo siento una gran admiración por quienes en estos tiempos declaran tener vocación pedagógica, ya que tal acto implica valentía, decisión y compromiso con objetivos de vida que merecen ser honrados y respetados. Ustedes son el testimonio que nos permite afirmar que aún hay mucho que salvar y que hacer por nuestros niños y jóvenes, conozco la formación que ustedes han alcanzado, sé del esfuerzo y compromiso, que emplearon para lograrlo, sé que tienen un enorme espíritu de servicio y sé que proyectarán muy bien los valores de esta universidad, que son en definitiva los valores de un País bien entendido, más integrado y probablemente más humanizado. Son estos momentos los propios para reconocer a aquellas personas que nos respaldaron y casi que hacen la carrera con nosotros, de ellos también es este triunfo, obsérvenlos, a ellos también les brillan los ojos de emoción. Agradecer es una cualidad y una virtud que también nos engrandece.

Como ustedes en este instante no pueden decirlo, quiero ayudarlos, gracias Padre, gracias Madre, gracias hermanos, esposos, esposas, gracias profesores, gracias todos. Por supuesto no todos tenemos la fortuna de contar con alguien, muchos han tenido que andar solos, acompañándose de su fe y creyendo en ellos mismos, en estos casos culminar la carrera ha sido una lección dura de la vida, sin embargo, pudieron llegar y eso es muy meritorio, nuestros respetos a ellos.

Yo quiero, por lo tanto saludarlos además de felicitarlos y entiendan que lo hago con sinceridad, porque creo que todos los que somos profesores tenemos en el fondo un compromiso con nosotros mismos, que es el de proyectar la vida de una manera más creativa para hacer de ésta una mejor Sociedad.

Que tengan toda la suerte del mundo y nunca se olviden cuando estén frente a sus alumnos, que en esta casa aprendimos Historia, Castellano, Filosofía, Física, Matemática, todo eso, pero lo más importante es que aquí aprendimos a tener el corazón azul y digo azul, por el color que distingue a nuestra Universidad, es esta la manera de contribuir a que su Misión se destaque por siempre en nuestra Historia.

Historia que se evoca con el epónimo de esta promoción “Doña Luisa Cáceres de Arismendi”. Hay nombres que quedan eternos en el tiempo. Ocurre con los casos de vidas ejemplares, seres paradigmáticos que continúan vivos y actuantes en la memoria de los pueblos enseñando con su ejemplo, ejemplo de dignidad, coraje, sacrificio, puestos al servicio de una causa y de un ideal colectivo. Esa referencia humana la personifica perfectamente Luisa Cáceres de Arismendi y otras heroínas que como ella refulgen en el tiempo con un brillo que deslumbra a quienes se acercan a conocerla. De elevado rango social en la Venezuela Colonial, demostró clara conciencia de su origen y formación mantuana, con reciedumbre y dignidad propia de su abolengo asumió la libertad de la patria como servicio para la causa de la independencia.

Su Pedagógico de Miranda los despide en este momento estelar de sus vidas, como la madre que sabe que llegó el momento de ver partir a sus hijos, enarbolando banderas de triunfo entre cantos de sublime amor filial.

Ustedes los graduandos, son los únicos merecedores de todos nuestros aplausos.

Muchas Gracias.

Manuel Reyes Barcos


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Acto Solemne de Grado
Promoción Mariano Picón Salas
Segunda Etapa
abril 2004

Me satisface asistir a este acto que representa lo que es, en gran medida, el trabajo, la esencia de la universidad: la formación y el desarrollo de nuevos profesionales. El ver hoy a estos jóvenes que van a realizarse en su propia actividad con los instrumentos que aquí les hemos entregado; es, en cierta forma, una despedida similar a la que el padre da a sus hijos. Nuestra Institución pudo brindarles lo que ellos buscaban: el apoyo, la mano que los condujera en el desarrollo de sus estudios y que hoy ya maduros y profesionales se marchan. Esto es para nosotros un momento de alegría, porque hoy nuevamente agregamos, una gota en este río enorme de la producción de profesionales que esta Universidad a través de nuestro Instituto Pedagógico de Miranda “José Manuel Siso Martínez” ha entregado a la historia del país.

Hace algunos años llegaron ustedes a estas aulas cargados de expectativas, de ilusiones, de ideas y de energía. En este lapso, gracias a una estrecha convivencia con sus compañeros de clase, al trabajo fuerte con sus profesores y al apoyo irrestricto y constante de sus familiares, salen de esta institución con varios activos más: la formación profesional, la vocación del liderazgo, el compromiso con el cambio y algo que deben mantener por siempre, el inconformismo constructivo, deben estar siempre dispuestos a cambiar el presente, siempre dispuestos a retar al pasado, siempre listos para aceptar la responsabilidad con el futuro.

La universidad hoy, a diferencia de los que muchos creen, no es un lugar donde se repite conocimiento almacenado en las bibliotecas; ni siquiera el almacenado en la internet; una universidad tiene que hacer investigación, creación, reflexión, propuestas nuevas que surgen de la labor de sus académicos y todo esto viene precisamente de ustedes, que son nuestro “cable a tierra”, son ustedes quienes estarán en las escuelas para decirnos “aquí hay preguntas que no se han respondido, aquí hay preguntas que necesitan todavía enfrentarse”. Esa relación hace que hoy la universidad sea una comunidad mucho más grande que antes.

Hoy adquieren ustedes la denominación de egresados pero ¿Qué es una egresado? Se me ocurre definirlo así: alumno en una dimensión distinta; alumno que ha cruzado barreras, que ya ha probado que cumple con los estándares, que se ha ejercitado en la profesión, pero, después de todo, alumno siempre de esta institución. Un egresado hoy, no es quien se marchó. Un egresado hoy, es quien tiene un compromiso distinto al de ser un alumno regular de la institución; estar volviendo a ella con las preguntas que nosotros necesitamos conocer para responder. Y, en ese sentido, creo que ustedes se llevan responsabilidades importantes. Nosotros, desde luego, mantendremos la nuestra que es la de seguir construyendo un Instituto sólido, que nos permita alcanzar la meta de colocar al Instituto Pedagógico de Miranda “José Manuel Siso Martínez” en la vanguardia de los institutos Pedagógicos que conforman nuestra Universidad, vamos a seguir proyectando a la universidad, con el nivel, el compromiso, la competencia y calidad que el mundo de la educación requiere.

Pero así, también es menester que ustedes asuman responsabilidades. Y la primera, quizás la más importante, es mostrar la competencia que ustedes deben tener como profesionales. Eso es número uno, eso es esencial y vital para nosotros y para ustedes. Nosotros no formamos, y lo digo siempre, profesionales para el montón, nosotros seleccionamos a los mejores porque preparamos los líderes, que van a ser seguidos por sus ideas, por su competencia, por su capacidad, por su entrega, por su profesionalismo.

Tienen ahora las herramientas que todos estos señores y señoras con su sacrificio les han entregado, para promoverlos, para que creen raíces en ustedes y para hacerlos mejores. Cumplan, entonces con el axioma que sostiene que todo alumno debe superar a sus maest

También les exigimos una segunda cosa que es vital para nosotros. Entendemos y ustedes mejor que nadie, que cuando se sale de aquí con un título, se parte con una nueva ola de esperanza, de deseos, de mostrar al mundo todas las cosas nuevas que logró adquirir; pero no olviden que el sello distintivo del “SISO”, como nos conocen, es que tenemos una vocación de servicio público. Nuestra sincera y más profunda preocupación reside en que nuestra misión es alcanzar un tipo de persona que se caracterice por su honestidad, eficiencia, entrega personal, profesionalismo y compromiso solidario con los demás. Es decir, nos guía una intensa concepción humanística de la educación.

Finalmente, se llevan una responsabilidad que es ineludible; el sello de esta Casa los marca. Se les reconocerá como egresados del “SISO”, serán por siempre hijos de esta casa, a ella llegaron, se fueron y más de una vez tendrán que regresar. La estancia en estas aulas y pasillos, les ha enseñando a querer a la institución. Este es un sentimiento que se incrustará en los más intimo de su ser.

Por eso, cuando ustedes ahora se van, en realidad no se van, en realidad, llevan algunas tareas allá afuera, cambian su rol con nosotros, cambian su sentido de dependencia. También nuestro sentido de responsabilidad con ustedes cambia, pero no desaparece ni desaparecerá nunca el sentido de pertenencia. Porque un egresado del “SISO” lleva la colmena aquí adentro y lleva el norte de Miranda en su frente.

Ustedes que tengan toda la suerte del mundo, les pido ahora, que vuelvan la mirada hacia el compañero que tienen a su derecha, noten que no es el mismo que tenían el día que ingresaron, ¿Qué pasó con aquellos? No lo sabemos, sólo demos gracias al creador por haber podido alcanzar nuestro objetivo, gracias a nuestros maestros, a nuestros hijos, padres, esposas, esposos en fin a todos aquellos que contribuyeron con esta meta, que les vaya siempre lo mejor posible. Y no se olviden, ésta es su casa. Nosotros nos debemos a ustedes y ustedes a ella.

Les Obsequio esta reflexión: así como la luz es para alumbrar la oscuridad, la educación es una forma de guiar la inteligencia del hombre.

Los aplausos, por favor, bríndenselos a Ustedes mismos.


Manuel Reyes Barcos



















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